Carta a la progresía española, que no hace más que alimentar al régimen del 78 con su moralidad ilustrada y universal, más española y particular que un botijo.

Estamos hartas. Muy hartas de vuestra superioridad moral y de vuestro discurso cosmopolita-comunista-ilustrado, siempre racional, siempre prudente y siempre reflexivo. Hartísimas de vuestra actitud complaciente, cobarde y españolista hasta las trancas.

No solo tiene la sociedad catalana que aguantar la porquería ideológica de la derecha española. No. A este golpe de Estado legalizado y policial hay que añadirle la superioridad reflexiva de la progresía española que no hace más que llamar al diálogo, a la reflexión y a la prudencia (usando, por cierto, el mismo discurso que la derecha vasca del PNV que al menos ya ha reconocido la República Catalana).

El argumentario de la progresía española (idéntico al de la derecha liberal) es el siguiente:

En momentos tensos, dicen, ante un conflicto político, lo que hay que hacer es dialogar para solucionar los problemas. El conflicto no lleva a nada, y la moderación y la prudencia tienen que imperar.

Dejando de lado el pequeño detalle de que si hay un conflicto político es porque no se ha podido resolver el conflicto mediante un diálogo (ya que si hubiera diálogo no habría eso que llamamos conflicto político –sería una discusión política, un desacuerdo político, etc.–) además, asumen que la gente involucrada en el conflicto no es capaz de dialogar, tal y como ellos harían.

Por si eso fuera poco, dicen que es necesaria la prudencia por ambas partes. Es decir, se posicionan fuera del conflicto, no como parte, sino como árbitros neutrales con autoridad para criticar la actitud de las partes en conflicto. Porque al posicionarse en un altar neutro, la progresía y la izquierda española es capaz de ver el conflicto de forma objetiva, no como el resto.

No solo son ellos los únicos capaces de ver LA VERDAD, LO PRUDENTE, LO RACIONAL, LO CORRECTO, LO ADECUADO, sino que además te hablan como si no fuera con ellos. Y es que no va con ellos (y aquí empieza el círculo vicioso), porque la progresía española, a diferencia de los franquistas españoles y los independentistas catalanes (vascos, etc.), la progresía española es UNIVERSAL Y COSMOPOLITA: no tienen nación ni pueblo ni demos particular, su comunidad es la humanidad entera y por eso en su pasaporte pone “Nacionalidad: mamífero universal” (contened risas que esto es serio).

La progresía española es como un Aristóteles con tetas (ya sabéis, plural pero ordenadamente moderado porque el medio es virtud y el extremo defecto) o un Kant con coleta y periódico digital.

Lo divertido es que al colocarse ellos y ellas (desde Garzón a Colau, desde Iglesias a Maestre) como los guardianes de la prudencia, la moderación y la razón, se colocan como los guardianes de la verdad, de lo correcto, de lo moralmente adecuado y virtuoso. Es decir, que excepto ellos, el resto, en este caso la sociedad catalana se está comportando como una masa descontrolada e histérica.

¡No solo colocan a las dos partes del conflicto como equiparables (ni DUI ni 155, ni machistas ni feministas, ni lucha fascista ni lucha independentista), además, llaman irracionales, imprudentes, locos (venga suéltalo, suéltalo que te mueres de ganas) y “¡burgueses que nos han jodido la revolución!” a la sociedad que se moviliza por la República Catalana. Porque además de ser prudentes, ilustrados y racionales, es que solo la lucha por una España democrática es revolucionaria. La lucha por una Cataluña revolucionaria es una lucha burguesa (seguid aguantando la risa que viene lo mejor).

Aparte de tener un cosmopolitismo cristiano y teleológico que apesta a cura y del cual hablaremos otro día, hay otro pequeño detalle, y es que su prudencia, su racionalidad y su reflexividad, españolas todas, están amparadas por un ejército y una Policía Nacional Española que no solo no quieren desarmar, sino que apoyan o aplauden o adulan.

Aquellos que dicen que las naciones no existen o no deberían existir porque son contingentes (es decir, tú no eliges dónde nacer) defienden también que la humanidad se tiene que organizar en base a decisiones racionales y no en base a comunidades nacionales, y es por ello que la mayoría de la progresía española termina defendiendo los lobbies por encima de las naciones porque, chica, es que estar en un lobby es una decisión racional y moral, no como nacer contingentemente en una nación. Esta es la teoría liberal actual que domina todas las propuestas liberales y socialdemócratas en Europa, quizá por eso Europa la dirigen los lobbies, no las naciones. Este principio teórico concuerda con la postura de la izquierda española, porque concuerda con su idea de que efectivamente las naciones no existen o no deberían existir (patriotismo constitucional) y todas nos deberíamos arrejuntar en base a decisiones racionales (las suyas claro) y de acuerdo a su teleología cristiana, ilustrada y liberal que es lo más prudente y moderado.

Luego no me echéis la culpa si me cuesta diferenciar al PP del PSOE, el PSOE del PNV y el PNV de Podemos.

A menudo podemos leer en los periódicos de la progresía española que las naciones no existen, que son una invención (sic). Es decir, la naciones no existen porque son una invención no como los hombres y las mujeres (o los blancos y los negros) que sí existen (según ellos, ya que usan eso de “soy mujer” o “como hombre blanco privilegiado” y tal).

O sea que a diferencia de las naciones que son un invento, los hombres y las mujeres no se hacen sino que nacen (contradiciendo a Beauvoir, y a toda la tercera ola feminista).

Esta es su ontología social: que tiene de izquierdas lo que tengo yo de negra.

La progresía española no ha hecho más que humillar, despreciar y ofender sistemáticamente a las que luchan por la libertad, la justicia y la emancipación nacional TODO A LA VEZ (igual que hacen ellos pero sin decirlo al defender un régimen de bienestar más democrático o unas pensiones y políticas públicas más progresistas, ya que no habláis de las pensiones rusas ¿a que no Monedero?).

Parece como si os diera vergüenza decir que sois y queréis seguir siendo españoles.

Supongo que os preguntareis, una y otra vez, por qué no sois capaces de construir una España democrática y no franquista.

Quizá sea porque aborrecéis con superioridad moral y pretendida superioridad racional a todos aquellos que no quieren seguir siendo parte de esta vuestra nación franquista y antidemocrática, y que además de no quererlo, se movilizan por ello.

Por eso os quedáis siempre solos, con los franquistas y los corruptos (mirad mapa elecciones 2016).

Por eso nunca asaltaréis los cielos ni conseguiréis superar en votos a quienes quieren el status quo (PP, Ciudadanos, PSOE, la banca, la patronal, las estructuras corruptas, etc.).

Porque sois vosotros los que análisis tras análisis, reflexión tras reflexión, indiferencia tras indiferencia, alimentáis al Régimen del 78 con vuestra moralidad ilustrada y universal, más española y particular que un botijo.

Estoy segura de que si decidís en algún momento empezar a movilizaros por la construcción de una España feminista, democrática y anticapitalista que no implique la supeditación de otros pueblos, esos pueblos también os apoyarán.

Pero para ello, además de diálogo, tendréis que crear conflicto.
Así que, os deseo un buen conflicto político para vuestro futuro.

JULE GOIKOETXEA
Fuente Elsaltodiario.com

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