L’article del diari “El Mundo” sobre sobre el 21D que no va agradar al PP

El diari espanyol “El Mundo” ha publicat un article sobre les eleccions a catalunya del 21D en el qual analitza la manca de garanties per part del govern espanyol, aquest és el text íntegre.

A pesar de las enormes diferencias que existen entre las elecciones al Parlament de Catalunya convocadas desde Madrid para el próximo 21 de diciembre con el referéndum del 1 de octubre, he encontrado una gran y grave coincidencia. A mi parecer, que vuelva a estar en boca de los partidos el verbo garantizar y las frágiles y vulnerables garantías es sintomático de algo. De algo que para mí es altamente preocupante. Que en unas elecciones que deberían ser el exponente de la democracia, como ejercicio honesto y libre de una sociedad, se esté constantemente hablando de garantías, hace chirriar todo este montaje que se ha planificado desde Madrid para hacer creer que con la aplicación del 155 y la convocatoria electoral son las verdaderas herramientas que garantizan que todo vuelva a funcionar, en Cataluña. Por una parte, están los del bloque catalanista -partidos soberanistas e independentistas- que se esfuerzan para defender, reclamar y exigir estas garantías, ya que aducen que no las ven por ningún sitio. Y por otra parte, están los del otro lado -las llamadas fuerzas constitucionalistas, unionistas o el tripartito del 155-, que se llenan la boca para asegurar, demostrar y reiterar que sin ninguna duda se van a cumplir, las garantías. Pero… ¿qué garantías? ¿Las que favorecen la pluralidad o las que se amoldan a sus intereses? En verdad, ¿se han convocado para que los partidos políticos midan sus fuerzas en las urnas? No sé si se acordarán de aquella frase que pronunciaba Rafeques, el personaje encarnado por el actor Carles Canut en el programa de Joaquim Maria PuyalVostè jutja: “Le garantizo un juicio como es debido”, decía. Y lo certificaba con aquel gesto tan auténtico con el dedo índice y el pulgar haciendo la o de okey. He aquí otro verbo que se han encargado de desvirtuar y devaluar su significado pervirtiéndose según les conviene. Garantizar, y me limito a citar literalmente la definición tal cual viene en el diccionario, reza que es responder ante alguien, reconocer y avalar un compromiso que has adquirido previamente. Y esta acción viene acompañada de un componente de obligación por parte de quien la asume. La garantía sirve para dar seguridad. Como las leyes. Una garantía es un derecho y es un deber y, en definitiva, se fundamenta en el principio de la confianza. Y si la garantía es constitucional, reforzada por el derecho reconocido a todos los ciudadanos por la Constitución política de un Estado, aún más. O, si no, planteo una batería de preguntas: ¿cómo se debe reconocer una ley que sólo beneficia a unos determinados ciudadanos y perjudica a otros? ¿Cómo podemos confiar en la igualdad, en la ecuanimidad de dicho sistema? De hecho, ya hemos visto que no hay las mismas garantías para todos. Ni en la justicia ni el política. ¿Quizás es porque el garante de hacer cumplir las garantías no es neutral? ¿Cómo se explica pues que aquellos que pedían garantías para el referéndum, ahora miren hacia otra parte, como si las ignorasen? ¿Qué explicación damos a la ciudadanía para que haya dos cabezas de lista que las leyes no puedan garantizar hacer campaña como deberían, en libertad y en el territorio donde se celebran dichos comicios? ¿Cómo lo explican los convocantes del 21-D que un electrodoméstico de segunda mano tenga más garantías que cualquier persona que quiera concurrir a estas elecciones? No me parece de recibo y no creo que esto responda a la definición de un proceso electoral con todas las garantías democráticas.

Fuente :El Mundo

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